29 de noviembre de 2006

Consumismo y salud





En uno de los últimos estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud se llega a la conclusión de que cada vez son más las personas afectadas por depresión en el mundo.

En el año 2030 será, junto con las enfermedades del corazón, una de las principales causas de enfermedad.
Esta situación se agrava si nos referimos a países ricos.
En realidad es una enfermedad que afecta a cualquier sector de la población, ya sean niños, adultos o ancianos.

Sin embargo, los médicos especialistas indican como uno de los factores principales que favorece su aparición, el hecho de carecer de proyectos y expectativas...

Si pertenecemos a una de las zonas del planeta que dispone de mayor riqueza y expectativas sociales, ¿por qué razón el número de personas afectadas sigue aumentando paulatinamente?
¿Fallan nuestras perspectivas personales acaso?

Ser conscientes, día a día, de todo lo que podemos lograr en esta sociedad consumista; y saber que, si nos esforzamos lo bastante, podemos ir consiguiendo aún más en esta carrera por disfrutar cada vez de mayores comodidades y caprichos, nos lleva a entrar en un estado circular del que es difícil salir...

Los medios de comunicación nos asaltan continuamente enviando mensajes para el consumo; incluso en estas fechas cercanas a la Navidad aumentan su número y duración, especialmente con campañas dirigidas al mundo infantil, mucho más fácilmente manipulable.

¿Por qué dejarnos llevar y ser víctimas de la manipulación? Hagamos un alto en el camino y pensemos que, si no nos gusta lo que tenemos, siempre podemos hacer algo por cambiarlo.
Pero aprendamos a distinguir qué necesitamos cambiar en realidad.

Aprendamos a hacer algo por nosotros mismos; rompamos con el desgaste innecesario, además del gasto, que supone consumir sin necesidades reales.

Seguramente contribuiríamos bastante a mejorar nuestro concepto personal, haciéndole un grato favor a la sensación, tan común, de sentirnos depresivos cuando ha pasado todo el cúmulo de excesos de las próximas fiestas venideras.

Hagamos proyectos, tengamos expectativas, sí...; pero siendo nosotros mismos, sin necesidad de hacer excesos que no nos ayudan en nada y nos dejan, además, los bolsillos vacíos.

Llenemos nuestra vida con expectativas variadas y sencillas, así estaremos alejando, de paso, el riesgo de padecer una depresión.

1 comentario:

Juan Cosaco dijo...

Dicen que el auténtico revolucionario debe ser capaz de ver crecer la hierba...
Ánimo!!