9 de diciembre de 2006

Pan para hoy,hambre para mañana...



En un reportaje de tv he visto lo que viene repitiéndose año tras año por estas fechas...

Unos voluntarios de Cruz Roja circulan con una ambulancia por las calles nocturnas y frías de una ciudad repartiendo bebidas calientes y galletas, jeringuillas o preservativos a los marginados sociales; entre los que podemos encontrar personas sin hogar, prostitutas, drogadictos o inmigrantes ilegales agregados a los sin hogar también.

Cada año igual; imágenes repetidas que entran por mis ojos, pensamientos e imágenes que se meten en mi mente y que corren el riesgo de verse sin inmutar; pero no es mi caso.

Siguen tocándome la fibra sensible de mi alma, que es mucha...
No pido lástima por ellos, ni caridad...
Quiero justicia, ésa que nunca llega a los más desfavorecidos...

La gran mayoría de ellos no buscó esa situación, no fueron culpables de ella.
La sociedad les cerró las puertas y después tiró la llave...

Son despidos improcedentes de nuestra comunidad, son enfermos que padecen la cólera de los hombres, son benefactores de la más humillante caridad, la que crece sólo para mejorar nuestra Navidad...

La sociedad no cambia; la más imperiosa necesidad sigue estando ahí fuera todo el año, pero no queremos combatirla con hechos sino con limosnas...

2 comentarios:

Glauca dijo...

Cierto y es que la limosna es una forma de autojustificar nuestro egoismo, de mirar para otro lado, de hacer que todo siga igual.
¿Nos estaremos convirtiendo en seres inertes??

Besos

Juan Cosaco dijo...

Las palabras que remueven nuestra conciencia son un fuerte instrumento para la justicia. Nuestro voto otra manera de cambiar las cosas. Nuestra vista siempre atenta a lo que sucede, sin querer mirar para otro lado, resuena en otros ojos, en otras conciencias que despertarán.
Salud!(y justicia)