11 de diciembre de 2006

Soltando lastre...




Cada día miraba por la ventana, observando la luz plateada que brillaba a lo lejos por el reflejo marino; sentía en su rostro la brisa fría y húmeda, mientras el aire olía a viejo puerto marino.

Le bastaba mirar desde su ventana para sentirse feliz por un momento; pero cuando miraba dentro de ella misma su sonrisa se apagaba.
Dentro no había luz bastante, ni suaves aromas que emocionaban; no había fantasía, ni ilusión...

Su paisaje favorito no estaba delante de un espejo, sino abriendo puertas,ventanas, saliendo al mundo.
Sin embargo, la penumbra vivía dentro y no lograba escapar de ella.
Sabía que no podía permitir que su vista quedara fija en una ilusión momentánea, en un paisaje eterno que nunca cambiaría...

Así que la espera fue breve; decidió, por fin, sacar los viejos y pesados trastos que guardaba desde hacía años en su oscuro y doloroso recuerdo; todo lo que le apesadumbraba acabó tirado en un imaginario fondo marino donde ella aprendió a vaciar todo el lastre que había estado guardando desde muchos años atrás...

Su mente se aligeraba con cada decisión que tomaba; un desenfrenado estímulo por olvidar todo lo negativo que arrastraba se apoderó de ella; diariamente olvidaba algo nuevo y viejo a la vez, algo inútil...

Cada día seguía mirando por su ventana y todo aparecía como en días anteriores; pero ahora podía mirarse al espejo y fijar la vista en sus propios ojos, mientras levantaba la cabeza y suspiraba hondo, como quien deja un pesado cargamento sobre el suelo, porque, al fin, podía salir sonriendo a la calle como una mujer nueva...

2 comentarios:

Juan Cosaco dijo...

En ello estamos; el lastre lo vamos soltando y en parte, gracias a quienes nos leen y escuchan; quienes nos intentan comprender, aunque sea 5 minutos nada más. A mi al menos me ayuda mucho.
Salud! (para aguantar nuestro lastre hasta que nos ayuden a soltarlo)

Isabel dijo...

Comunicar,Juan,es poder compartir tantas cosas...;así que el lastre que vamos soltando a diario en estas páginas también es compartido por medio del tiempo que nos ofrecen nuestros pacientes amigos y lectores...

Y no es mala cosa ,no;somos afortunados porque todo ayuda...

¡Salud para nuestros lectores!, que la nuestra mejora con ellos.
Gracias por tu lectura también.