10 de abril de 2007

Un poco de pan...

Siempre me provocan mucha ternura esas personas que dedican una pequeña parte de su tiempo a repartir un poco de pan entre gorriones, palomas y patos; ya sea en plazas, parques, rincones urbanos o campestres…

Muchas veces observé familias, que durante un soleado paseo dominical junto a sus hijos, ofrecían pequeñas migajas mientras las palomas hambrientas los rodeaban para satisfacer glotonamente tan cotidiana necesidad.

También disfruté viendo agachados a esos locos bajitos, con la cabeza apoyada entre los barrotes de la tímida barandilla del estanque, mirando con frenesí el lento nadar de los patos, mientras limpiaban sus impermeables plumajes.

Con impaciencia, metían la mano dentro de una bolsa de plástico que, como cofre del tesoro, conservaba los trozos del duro pan de antaño, mientras con arduo empeño iban dejando toda la orilla del estanque como si un maná, caído del cielo, hubiera quedado flotando sobre las aguas, entre ruidosos aleteos y graznidos…

Sin embargo, la escena que más me conmueve es la del anciano que camina sin prisa, con sus manos cruzadas sobre la espalda, por nuestros solitarios parques y plazas.
En la tranquilidad matutina de un día cualquiera suministra el diario manjar a las pequeñas y afortunadas aves; que reconociendo intuitivamente la hora acostumbrada y su inequívoca figura, raudas le sobrevuelan su cabeza para posarse en su cercanía, mientras las inquietas volátiles se amontonan a sus pies, recordándole que aún hay quien le espera con impaciencia cada día

12 comentarios:

elpoetadelascolinassolitarias dijo...

.. esas personas tan valiosas, con tanto vivido, con tanto para compartir y sin embargo pienso que no le damos el espacio, el tiempo ni la oportunidad de enriquecernos con su pan (alimento y sabiduria, amasado con cada grano, de la ámplia experiencia vivida)..
..quizas por eso lo reparten entre quienes lo agradecen, y saben apreciar, Isabel, gorriones, palomas y patos..
.. besitos glotones, sin migajas amiga..

Isabel dijo...

Pues ni te imaginas,Thoti,todo lo que me gusta y valoro el tiempo compartido con personas así las conversaciones con nuestros mayores son el tiempo ganado al tiempo,es aprender a saber escuchar, es valorar y conocer todo lo que es capaz de sobrellevar un ser humano...Un placer conversar con ellos y contigo,Thoti...
Sin migajas,eso seguro... :-)

itoitz dijo...

La censura perdona a los cuervos y se ensaña con las palomas...
Abrazos

Pere dijo...

Es cierto, a mí también me evocan ternura los mayores que alimentan a las aves, pero mezclada con un regusto amargo, que es sabor de la soledad. Buena semana.

JuanMa dijo...

A mí me pasa como a Pere...
Y tengo que decir que nunca me he arrepentido de una conversación con un anciano. Siempre me han merecido la pena.

Por ponerme un poco menos trascendental, una vez de pequeño dando pan a los patos me mordió un cisne...

Un beso, Isabel.

Isabel dijo...

Alberto,nunca acierta la censura,porque no tiene sentido...
Un beso.

Pere,sí es cierto que una gran mayoria de ancianos tienen el halo de la soledad a su alrededor,pero lo más lamentable es que no es culpa de ellos,sino de nosotros,los más jovenes...
Buena semana también para ti.

Juanma,espero que no te haya dejado secuelas ese cisne,probablemente solo tenia un hambre voraz...
Pobre animalito...
Un beso grande ;-)

Fugaz dijo...

Esos ancianos que pasean buscando los primeros rayos de sol de Abril y hablan durante largas horas de las historias de antaño.

Un besazo Isabel

S

Gregorio Verdugo González-Serna dijo...

No sé por qué, pero ese banco se me antoja del lateral de la catedral de Sevilla, del lado del patio de los naranjos.
Ese lenguaje que has descrito entre el anciano y las aves me gustaría un día poder dominarlo.
Besos.

El búho rojo dijo...

Pasamos muy buenos ratos
echando pan a los patos
y cuanto más pan echamos
mejores ratos pasamos...

Siento romper el encanto pero ha sido un impulso irresistible...

Perdón por que no lo pienso borrar, y, como siempre, enhorabuena por tu acertado texto

Isabel dijo...

Fugaz,ésos mismos ancianos que casi nos pasan desapercibidos a diario,pero que suelen ser tan entrañables...
Otro beso para ti,amiga.

Gregorio,pues aunque el lugar que dices se parece bastante,en este caso de la foto pertenece a un rincón del centro monumental de Cáceres;una maravilla ,por cierto,totalmente recomedable a quienes no lo conozcan todavia.Confieso que lo he descubierto hace muy pocos dias...
Yo, cuando sea mayor,quiero ser como esos ancianos que me provocan tanta ternura también,amigo... ;-)
Un abrazo,paisano...

Isabel dijo...

Pablo,ni te imaginas todo lo que me has hecho reír cuando he leido tu comentario..jajaja
Desde luego,eres incorregible,amigo..;no cambies, que nos hace falta el humor además de la ternura...
Te mando un beso risueño,mientras paso un buen rato contigo siempre... :-)

ahhh dijo...

Los animales saben reconocer los buenos sentimientos y a las buenas personas.
Nosotros, no siempre, y por eso nos equivocamos muchas veces.