26 de mayo de 2007

Mi vecina María...

Siempre miraba tras las persianas, como si fueran celosos escudos protectores de su intimidad; sin embargo todos conocían su costumbre de fisgonear, más por aburrimiento, que por curiosidad.
Su única compañía diaria era un arisco gato negro, al que le gustaba escaparse de vez en cuando; aunque siempre he pensado que era por descansar un poco de su monótona vida rutinaria.

Al cabo de algunos días volvía con el mismo aspecto sereno, silencioso y ajeno; sólo le importaba el mimo diario con el que su ama dejaba en su plato los manjares diarios;desmenuzadas sobras de comida, que con minuciosidad, iban siendo guardadas para su “Coti”.

María, pasaba las horas haciendo punto o ganchillo; hacía muestras,cojines y tapetes de todas clases, geométricas formas y flores que eran guardadas pulcramente liadas en una tela dentro de una bolsa ,como si fueran recuerdos de familia que a ella le gustaba mostrarme durante mis frecuentes visitas infantiles.
En realidad me gustaba pasar las largas horas mirando el sigiloso discurrir por la casa de ese felino negro y poco atento.
Cuando crecí, comprendí que había pasado demasiado tiempo observando a ese gato, intentando acariciarlo sin que me sorprendiera con algún bufido extraño que me asustara.

En verdad,María siempre me decía: -nunca lo acaricies mientras come…-
Y nunca lo hice; sobre todo, por ese miedo infantil a sentir un repentino arañazo, tal vez porque nunca me fié de él, ni tampoco él me otorgó su confianza.

Muchos años más tarde descubrí que solía visitar a mi vecina, una mujer casada, entrada en años y sin la suerte de tener descendencia alguna, porque lo que más me gustaba de ella era su solitaria compañía; escuchaba sus historias, mientras miraba con curiosidad cómo preparaba la comida para su marido, parando de vez en cuando para seguir con sus labores de crochet.

Ella casi siempre estaba sola, por eso miraba por su ventana a escondidas; seguramente para que nadie descubriera su profunda soledad, para ver el mundo ajeno un poco más cerca;tal vez nunca lo miraba tan de cerca como cuando solía subirse al autobus que circulaba por toda la ciudad y ,de esta forma simple y barata, distraía sus mañanas de domingo.

Su marido trabajaba durante todo el día y apenas llegaba para comer o dormir; la única compañía que tenía era la de su gato, y algunas escasas visitas familiares de vez en cuando.
Su vida se reducía a estar con ella misma, sus labores, hablarle a su triste gato y ver el mundo tras las persianas de su balcón.

Todavía, cuando la recuerdo, la imagino abriendo su bolsa de tela, donde guardaba las lanas y muestras de labores de todos colores y formas que tejía, mostrándomelas una a una, como si fueran sus joyas de familia…

Cuando tuvo conocimiento de mi futura boda, decidió tejerme una colcha de ganchillo como regalo; recuerdo que algunos días se hacia la encontradiza cuando yo regresaba a mi casa y me oía subir por las escaleras, me abría su puerta instándome a entrar para enseñarme cómo marchaba su regalo.

Día a día, hora tras hora me tejió esa blanca colcha que lució mi cama el día de mi boda…
Todavía recuerdo sus arrugadas manos tejiendo constantemente, mientras imagino los pasos de su gato escurriéndose entre las sombras de su salón.
Ahora que ni ella ni su gato viven ya, comprendo que mis asiduas visitas significaban para ella mucho más que su eterno afán por tejer y tejer…

9 comentarios:

thoti dijo...

.. que profunda puede llegar a ser la soledad.. pero en ella también seguramente se adquiere sabiduría, paciencia, tesón..
.. posiblemente la ñina que asomaba de vez en cuando por el mundo de María, le ayudó, aún sin ella saberlo, a crecer sus ilusiones haciéndola un poquito más generosa, entre puntada y puntada, más allá de su limitado y reducido mundo..

aminuscula dijo...

Me resulta dificil comprender la soledad como algo desagradable, pero es cierto que mucha gente la sufre. Y cuando la soledad no te gusta, la vida te da dos tazas hasta que aprendes a amarla.

nadaquedemostrar dijo...

...una gozada ha sido sentarme en mi escritorio y "escucharte" hablar de maria, de su casa, del gatito arisco, de la soledad y de isabel pequeñita. Independientemente de lo bello del escrito sacar a pasear la imaginación es un regalo delicioso.

Carmen dijo...

y ella quiso agradecértelo de la mejor forma que sabía :-)

También tuve vecinas solas, mujeres con gatos. Siempre tienen grandes historias detrás. Aunque supongo que como todos, no?

Un placer leerte, Isabel.

Un beso

Gil Mtz dijo...

Ella es uno de esos personajes que quedan en nuestras vidas por siempre. De alguna manera nos trasmiten un mensaje que recordamos por largo tiempo.

SONRIE!!!

El búho rojo dijo...

Angustia de soledad... buscar un motivo para poder hacer algo... para matar el tiempo... para seguir viviendo...

Isabel dijo...

Como toda relación,Thoti,queramos o no, siempre acaba aportándonos algo...
Un beso y feliz semana.

A mí también me parece,aminúscula, que la soledad impuesta debe ser muy dura,otra cosa es la que buscamos nosotros mismos;ésa más bien es necesaria.Besote y gracias.

Bea,para mí ha sido un grato recuerdo,aunque un poco triste; volver a recordar a esta mujer, introvertida y sin embargo cariñosa,me ha transportado a muchos momentos de mi infancia y adolescencia...
Eso siempre es agradable,hay que volver a las raíces de uno,ahí siempre terminamos por encontrarnos,amiga.Un besazo. :-)

Carmen,en verdad detrás de cada uno hay todo un libro por escribir..
Otra cosa es que haya lectores que despues lo lean..jeje.Un beso y gracias por pasar..

gil mtz,me ha encantado tu último deseo,tal vez porque es la mejor manera de empezar y terminar lo que sea...Gracias por tu visita.:-)
Otra sonrisa para ti.

Pablo,en el fondo creo que todo se reduce a sembrar cariño y recibirlo de los demás.
Básico pero necesario en nuestras vidas,amigo.Un beso y que pases una feliz semana. :-)

Xavier dijo...

Y es que tantas veces no valoramos lo que puede apreciarse un pequeño gesto...

un beso entrañable..

Isabel dijo...

Xavier,te aseguro que yo soy de las que valoran un pequeño "gran" gesto antes que todo lo "importante" que me quieran entregar, supuestamente.Gracias por tu visita y tus palabras.Besos.