23 de abril de 2008

Anexo

Como anexo a mi entrada anterior, permitidme que os exponga estos Mandamientos de Dios a favor de los animales, escritos por Blas Infante en el año 1921.

No intento entrar, con ello, en ideologías o creencias personales, sino como muestra del amor y respeto por todos los animales que trasluce dicho texto.

De paso estoy recordando una anécdota de este ilustre personaje en la que se sabe que, en más de una ocasión, llegó a comprar todos los pajarillos que caían en las redes de los que, habitualmente, tenían la afición de capturarlos, con el simple fin de poderlos liberar a continuación de haberlos comprado…
Lo que demuestra que predicaba no solo con palabras, sino con sus hechos.
Espero que os gusten:



1º Amarás a los animales porque son como tú, criaturas vivas de Dios.

2º No los matarás sino cuando esto sea necesario para tu vivir, porque con esta condición los puso bajo tu poder el dueño de todas las vidas.

3º No los atormentarás porque sufren. A fuerza de energía de amor se amansan.

4º No te divertirás a costa de su dolor porque el dolor innecesario es el Enemigo de Dios sobre el mundo.

5º No los abandonarás cuando sean viejos, enfermos o inservibles, en consideración a los días en que te produjeron ayuda y goces; y porque siempre serán útiles para el aumento de tu propia bondad.

6º Nunca harás daño a los animales que deben ser sagrados para el hombre, como los pájaros que salvan los frutos de los campos y que cantan la alegría de la creación.

7º Antes de matar o martirizar un animal, mírale fijamente hacia el fondo de sus ojos. La Piedad de Dios te mirará desde allí; y en el goce de esa piedad estará tu mejor premio.

8º Elige, entre ser Amo y Providencia, Tirano y Rey. Dios te hizo Providencia y Rey de las criaturas inferiores, más débiles que tú.

9º El hombre cruel con los animales lo será también con los mismos hombres. La crueldad es siempre una cosa misma, aun cuando cambie su objeto.

10º Dios ha condenado a sufrir en vida a los hombres y a los pueblos crueles porque sólo gozan los que aman. La voluntad cruel, que es su mismo vivir, será maldita para siempre por sus propios hijos, los hombres nuevos, que serán cada vez más humanos, fuertes y generosos
.


5 comentarios:

Camille Stein dijo...

un hermoso decálogo... me ha gustado sobre todo el número 7: mirar fijamente al fondo de los ojos. un ejemplo de respeto por la vida.

un beso.

Isabel dijo...

El amor,ya sea hacia personas o animales, es un lenguaje universal,Camille.Lástima que muchos no lo entiendan ni lo hablen.
Un abrazo y que tengas buena tarde.
:-)

zel dijo...

Grandes dosis de verdades como puños, ni idea del texto, gracias por publicarlo. Besos!

thoti dijo...

.. me has recordado a Francisco de Asís que llamaba a los animales "hermanos".. jeje..
.. un beso, Isabel..

Isabel dijo...

Zel,es curioso que a pesar de los años que tiene este texto, se pueda seguir sintiendo actual, en el fondo.Hay sentimientos y actitudes que nunca cambian.
Un abrazo,amiga.

Thoti, estoy casi segura que algunos animales se portan mejor que muchos hermanos.Buenas noches, Thoti,buenas noches Hermana Luna. ;-)