30 de octubre de 2008

¿Poquita cosa?

Estaba acostumbrada a recibir demasiados daños en su vida; pero no esa clase de daños que dejan marcas visibles, sino ésos que nadie llega a percibir.
Era demasiado callada para sus cosas, tan sufrida y, en apariencia, tan sumisa, que su miedo tampoco era capaz de detectarse tras su inmolado silencio.

La vida era un angustiado discurrir de días imprevistos; sólo la calle era su salvación.
El hogar era un caldero hirviente de reproches injustos y descalificativos, de abusos,negaciones y desesperados rincones.

Sólo quería salir para que el aire, con su aplacado silencio, la pudiera aliviar; aunque nunca existieran días festivos para sus lágrimas.

Un invisible y asfixiante muro la aislaba entre sus paredes, sólo le permitía una respiración entrecortada, con fecha segura de caducidad.

Pero era tan poquita cosa -pensaba- tan poquita, que acabó por repetirlo una y otra vez.
Quedó bien aprendido.
Eran tan poquita cosa que se vio insignificante.
Ella no era como la hormiga frente a la cigarra, ni como David ante Goliat; no era el grano de arena que necesita una madreperla; no era, ni siquiera, la gota que acaba por colmar el vaso.

Así pasaban los años; acostumbrada al miedo de la libertad, al miedo de ser, de vivir,al miedo de disfrutar.
Acostumbrada al miedo, sin más.
Acabó por ser tan poquita cosa que ni ella misma llegaba a verse.

Ella, casi tan fuerte pero tan dócil,casi tan valiente como resignada.
Tan insegura como borrada de los mapas de la dignidad.
Casi tan poquita cosa que nadie, ni ella misma,se atrevía a demostrar su verdadero valor.

Imagen:Little People -A tiny street art project

4 comentarios:

Tesa dijo...

Nadie debería ir disminuyendo hasta casi desaparecer porque otro ser humano haga que se sienta insignificante.

Es el truco del maltratador, del abusador... cuando ya es tan pequeña, nadie se percata que existe y ella hasta se siente culpable de existir, aunque sea minimamente.

Me paseo por tu fotblog en cuanto pueda con calma, vi la serie de los niños jugando.

Un beso, Isabel, y ya nos iremos conociendo.

Inuit dijo...

..y así tantos y así por dentro y por fuera. Los demás, nos ven grandes e importantes, los que nos aman, y los que no, nos envidian.... Nosotros, los del cuerpo que vive,somos niebla en la nada.
Inuits

nadaq dijo...

...al margen de la preciosa prosa que te caracteriza creo que este escrito podría utilizarse como revulsivo...dulce...sereno...pero revulsivo al fin y al cabo.

Un abrazo con la esperanza de que este tipo de escritos y de lecturas sean capaces de encender muchas luces pequeñitas y aparentemente apagadas.

Una lucha de todos. Un abrazo para tí y muy especialmente para TODAS.

...pa´fuera telarañas!

Isabel dijo...

Tesa,es un placer leerte y te agradezco que hayas pasado por mi fotoblog,espero que nos encontremos en muchas más ocasiones y todas buenas. ;-)
Gracias por tu comentario,de verdad.Un beso y felíz fin de semana.

Inuit,siempre hay distintos puntos de vista,por algo se dice que existe tu verdad,mi verdad y la verdad,amiga. No es fácil que los sentimientos coincidan a veces.Gracias y hasta pronto;disfruta el fin de semana.

Bea,ya no sé cómo agradecerte tu amabilidad,amiga; siempre sobreestimas mi valía literaria,aunque te lo agradezco de corazón,al menos te aseguro que no me haces sentir pequeñita ;-).Espero que este pequeño escrito sirva para lo que dices y deseo,hacer un poco de luz en muchos interiores que aún quedan por encender.Que tengas buen descanso ,amiga.Un besazo.