30 de abril de 2009

A vida o muerte

Pongo mi mano sobre mi pecho y siento tu latir acompasado en mi pulso; sé que estás ahí, prisionero entre mis pulmones, columnas vivas que te sustentan.

Quid pro quo, compañero de batalla; quid pro quo....
Tú me das vida mientras yo te aliento; emocionada taquicardia o lenta bradicardia mantengo mientras pienso - ilusa de mí- que soy tu dueña.

Mas tú marcas el ritmo, roja bomba de complejo circuito y delicada espoleta; no deseo que estalles sino de gozo.

No quiero el ritmo discordante de lo imprevisto, tan sólo las tranquilas y emocionadas sístoles y diástoles que reconfortan.

Tienes la cadencia de un péndulo incierto, ése que tantas veces olvido y del que, infructuosamente, quisiera adueñarme.
Ese compás del tiempo, ese mecánico tic-tac de sangre y vida que derramas en cada latido...

Eres el rey sin corona de tu reino coronario; dominas a tus súbditos a golpe de bombeo.
Marcas el paso a tu ejército de dispuestos guerreros, nervios y músculos, arterias y huesos, que batallan a vida o muerte junto al intrépido estratega que va en cabeza.

Escúchate…
Ahí sigues, dejándote la piel, como si te fuera la vida en ello…



Imagen: Brian Raszka



Intérprete: O Fortuna ( Carmina Burana) - Carl Off

3 comentarios:

Ligia dijo...

¡Tremendo corazón! Cuántas palabras hermosas para describirlo. Un abrazo de corazón

zel dijo...

jolines, casi sufro con latidos al unísono...

El Señor de Monte Grande dijo...

Todo lo que hace nuesro corazon, late y late y nos impulsa a seguir enterrandonos en este mundo de sensaciones y sentimientos.

Un beso desde MG