9 de mayo de 2010

Otra felicidad es posible

"Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría”.

(Hermann Hesse)






Cuán equivocados estamos, siempre empeñados en dejar nuestra felicidad a cargo de los demás.
Tan valiosa como es y nunca tememos depositarla en manos ajenas, como si nosotros no fuéramos capaces de conseguirla por sí solos.
Creemos, equivocadamente, que las personas o,quizás, las cosas tienen la clave para hacernos felices; entonces comenzamos posando nuestros ojos en los demás, en otras cosas, otros sueños, otros objetivos…

De su consecución parece depender que seamos o no felices; como si nuestras expectativas fueran, en realidad, el trampolín o el único medio para lograrlo.

Creemos que el ser humano rara vez se basta a sí mismo para conseguir tal fín y que sólo fuera de nosotros se encuentra el verdadero “nirvana”.

No comprendemos que la única manera de atravesar el puente hasta la verdadera felicidad es saber manejarnos a nosotros mismos; todo lo que está más allá , como digo, es otro aspecto humano y conocido, el de la insatisfacción.
La misma que nos hace desear más y más; nunca nos parece suficiente.

Antes de preguntarnos cómo podemos ser felices deberíamos preguntarnos qué es y dónde se encuentra realmente la felicidad.

Creo que ser feliz no es algo equivalente a poseer; no es un estado transitorio, sino más bien una actitud ante la vida, pienso yo.
Entonces por qué nos urgen tantas cosas innecesarias, de hecho; por qué nos creamos tantas necesidades, en fin.
Siempre recuerdo, con agrado, esta frase de Antonio Gala: “La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante”

Probablemente seremos más felices cuanto menos necesitemos; es un error creer que la felicidad radica en el hecho de satisfacer nuestros propios deseos o expectativas.

Deberíamos ser más consecuentes con lo que necesitamos en realidad; porque estoy convencida que todo eso que, por lo general, nos parece tan imprescindible, luego no lo es tanto.
Y mucho menos que nos convierta en seres más felices.

Quizás confundimos felicidad con objetivos superados, metas cumplidas, sueños logrados.... Pero siempre habrá algo más...
Podrá no faltarnos de nada, conseguirlo todo y, aún así, sentirnos la persona más infeliz del mundo si no nos tenemos en cuenta.

¿Somos capaces de poner orden en nuestros deseos y relativizar su importancia…? ¿O es que el ser humano no está preparado para eso?...

En más de una ocasión sonrío al recordar a un buen amigo; cada vez que éste salía con su familia a dar una vuelta por algún centro comercial decía con un envidiable sentido del humor:

- A nosotros nos gusta mirar los escaparates para ver todo lo que, en realidad, no necesitamos comprar”…-.


Probablemente llevaba mucha razón o, casi con total seguridad, sabía muy bien porqué lo decía.

Este afán por no aceptarnos tal y cómo somos, por querer conseguir siempre más de lo que tenemos, por cambiar constantemente nuestros retos no digo que no sea respetable, sólo que deberíamos reflexionar más si el tiempo y los esfuerzos empleados para conseguir todas esas expectativas van a hacer de nosotros, acaso, personas mucho más felices….

Todavía hay demasiadas personas que no comprenden que sólo hay una manera de ser feliz; ésa es a través de nosotros mismos...
Pero no podremos conseguirlo mientras no nos demos cuenta que para ser feliz primero debemos darnos permiso...



El pescador satisfecho


El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su
barca y fumando una pipa.
¿Por qué no has salido a pescar?», le preguntó el industrial.
«Porque ya he pescado bastante por hoy», respondió el pescador.
«¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?», insistió el industrial. «¿Y qué iba a hacer con ello?»,
preguntó a su vez el pescador.
«Ganarías más dinero», fue la respuesta. «De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías
ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de
nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una
verdadera flota. Entonces serías rico, como yo».
«¿Y qué haría entonces?», preguntó ' de nuevo el pescador.
«Podrías sentarte y disfrutar de la vida», respondió el industrial.
«¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?», respondió el satisfecho pescador.


(El canto del pájaro - Anthony de Mello )




Intérprete: Yehudi Menuhin & Stephane Grap - These Foolish Things

9 comentarios:

Marisa dijo...

La insatisfacción del ser humano le hace salir descalzo y sin paraguas todas las noches de lluvia torrencial, en busca de lo que cálidamente ya se encuentra a milímetros de su piel.
Maravillosa cita, acertada crítica y ,entrañable y certero cuento, Isabel.
Un abrazo.

zel dijo...

Gracias por las palabras que siempre nos regalas, esperanza y humanidad a manos llenas! Besos, amiga!

Blue dijo...

Hermosas letras llenas de ecos que dejan caricias en el alma
abrazos
Blue

Con tinta violeta dijo...

EStupendas reflexiones, Isabel...creo que hoy me dejas palabras para pensar lentamente estos días...todos necesitamos parar para darnos cuenta de la vida tan irracional que llevamos, detrás de metas, de conseguir esto o lo otro...¡es una locura!
Gracias!
Besos.

Walden dijo...

Hola, Isabel.
Qué curioso ¿o no?. Toda tu entrada está llena de referencias que hago mías, comenzando por Hesse y acabando por la cita final, que he utilizado más de una vez. Después del sexo, la felicidad es mi tema preferido de conversación.
He borrado tres o cuatro comentarios por lo largo que eran, así que me quedo con la idea que comparto de que la felicidad no es una cuestión de índole material sino más etéreo, pero es más fácil conseguirla a través de conductas pro sociales que de conductas de de autorealización personal.
Un tema para no parar.

Besitos.

Emig dijo...

Estimada Isabel. Voy y vengo y poco estoy cerca del ordenador. Maravilloso es abrir el correo y ver tus escritos... aprovecho el momento para mandarte mis más cordiales saludos y mi "quitarme el sombrero" por tus palabras. Concisas, profundas...

Un abrazo grande.

Pd. hacía mucho que no leía la cita de Hesse...

Emig

Isabel dijo...

Marisa, muchas gracias por dedicar un poquito de tu tiempo a leerme y dejarme tan amable comentario.
En ocasiones qué desamparados podemos sentirnos cuando no nos queremos lo suficiente¿verdad?.Un placer tu visita.Buena semana.:-)

Zel,demasiado alto pones el listón,amiga; con toda seguridad,lo que crees leer en mis palabras ya antes, está dentro de ti,amiga. ;-)
Besos y muchas gracias.

Blue,espero que esos ecos sirvan para mejorarnos siempre un poco más.Un abrazo y que tengas una semana aceptable,por lo menos.:-)

Paloma, una locura que, en dosis pequeñas, es casi conveniente; pero a gran escala no nos hace ningún favor,creo yo...
De todos modos no creo que sea malo pensar un poquito sobre todo esto,¿ a que no?...
Muchas gracias por tu comentario,amiga.Hasta pronto.


Walden ,me alegra que coincidamos sobre este punto,al menos en algunos aspectos; pues yo creo que las conductas pro sociales, como dices, casi siempre nos hace sentirnos bien o mejor, pero para ello debemos estar antes predispuestos.
La plenitud y desarrollo personal no nos regala de por sí algunas cosas, pero estoy segura que nos compensa de muchas otras...

Al fin y al cabo juega un papel equilibrante y por lo tanto nos favorece una actitud positiva ante la vida; y creo que la felicidad, al fin y al cabo, es eso.

Por cierto,estoy segura que debes ser un gran conversador con sobrados argumentos ante cualquer debate.;-)
Gracias, como siempre, por compartir tan sinceramente tu opinión...
Besos y buena jornada.:-)

Emig, es un alegria volver a saludarte,aunque leo todo lo que me envias al correo,siempre tan interesante igualmente. Espero que no te falten horas en el día, no sea que te estés perdiendo algo mucho mejor. ;-)
Mis mejores deseos ,amigo.Ojalá me visites más a menudo.:-)

simply blue dijo...

A vivir y ser felices no se nos enseña, no hay ningún libro que nos enseñe eso, no hay manual de instrucciones, no se nos transmite, y más o menos sobre la marcha vamos viendo....¿pero qué es la felicidad?, cada cuál lo entenderá, lo vivirá, y hasta lo buscará a su manera, pero yo parto que lo que existe son momentos felices, y que esos momentos se dan en nosotros, en cualquier momento, en cualquier situación, en cualquier lugar, y de cualquier forma. No es ni tener ni poseer ni lograr ni alcanzar esto, lo otro, aquello, o a él o a ella, o a ellos; es disfrutar con plenitud por dentro, de ciertos momentos de nosotros mismos, de momentos de la vida, con nosotros mismos, con esto, aquello, él, ella o ellos, admirar y disfrutar de hasta lo más mínimo o insignificante.
No es fácil por otro lado, hay demasiadas cosas exteriores, y hasta interiores, que lo dificultan, que nos distraen y que nos confunden, pero hay que perseguirlo, intentarlo, porque merece la pena...muchisimo....

un beso Isabel.

Isabel dijo...

Simply blue,precisamente de eso hablo,de que la felicidad realmente es algo interior.
Sutil y escurridiza,amiga...
Pero siempre está "en el lado de nuestro tejado", no depende del vecino,digamos...
Bueno, digamos que la fábrica para elaborarla está dentro de nosotros,que es donde se cuece de verdad... :-)
Un placer tenerte entre mis amigos.
Besos.