21 de marzo de 2012

Invisibles

Desde mi adolescencia me ha gustado observar el mundo a través de un objetivo, hacer fotos me daba ocasión de poder detener el tiempo y captar momentos para siempre.
La atracción que siento por las fotografías me viene desde pequeña; repetidamente pedía a mi madre la caja donde ella guardaba las fotos de familia y me llevaba horas y horas mirándolas…
Prestaba atención a quienes eran, cómo vestían o qué estaban haciendo…

Repasaba los rostros, conocidos o no, una y otra vez, como si fuera mi obligación recordar cada uno de sus rasgos; seres de caras tristes o alegres, divertidos o formales, jóvenes o ancianos… Todos ellos empezaron a formar parte de mi mundo, de mi imaginación, mis sueños y mi vida.

Por aquel entonces no era consciente que estaba recopilando parte de mi historia familiar, cada uno de esos personajes llevaba implícita su propia historia personal; algunas de ellas quedaron interrumpidas por la falta de noticias o por su muerte.

Cuando el tamaño de la caja dejó de crecer y empezó a deteriorarse ya contaba yo con edad suficiente para empezar a fotografiar mi propia historia en imágenes.
Con mi pequeña Kodak empecé a posar mi vista en todo lo que me rodeaba, familia, amigos, paisajes, detalles…

Mi mundo de repente se había duplicado; yo miraba el mundo, pero el objetivo me mostraba un mundo diferente que no era capaz de ver a simple vista…
Esto me llevó a ser más detallista y observadora; me ayudó a acrecentar la sensibilidad y me dio la oportunidad de expresarme de otra forma, sin palabras.

Gracias a eso hoy sigo sintiendo una especial debilidad por las imágenes capturadas, los momentos robados al anonimato del mundo.

El mundo está lleno de “invisibles”, gentes que deambulan alrededor y que nadie se fija en ellos…
Las personas somos increíblemente selectivas cuando miramos, nuestra atención nunca capta todo lo que la vista ofrece.
Ver no es sinónimo de mirar, y esto último es algo que hacemos bastante poco, especialmente cuando vamos con las prisas que hoy la vida nos impone.
Entre mis abundantes fotos, suelen aparecer imágenes de esos invisibles a los que, con mucho acierto, Eduardo Galeano llamó los “nadies”.

Esos “nadies” a los que me acerco con mi objetivo y, de repente, me cuentan su realidad sin palabras.
Esa realidad que vemos desde lejos y que pretendemos no conocer…

A menudo pienso que debería mostrarlas y quizás, de este modo, su invisibilidad dejaría de existir para que todos ellos se convirtieran, al menos por una vez, en protagonistas…
Yo tan sólo descubro ese fugaz instante de sus vidas que permanece en mi objetivo,pero sé que su realidad sigue lastimosamente invisible para la mayoría...



Another Day In Paradise by Phil Collins on Grooveshark

10 comentarios:

Candela dijo...

Es curioso lo que es capaz de mostrarte una fotografía. A mí me sucede algo parecido tanto con las fotos antiguas de familia como las que he comenzado a hacer yo.
Pero, en ocasiones, el objetivo de la maquina se vuelve una pantalla, como si el mundo tuviera otro color, otra dimensión; y eres capaz de percibir cosas que antes no habías visto, no habías mirado.
Me gustan tus fotos.
Besos a miles.

simply blue dijo...

Por eso me apasiona la fotografía, me dejo apasionar, y me entrego. Observando por el visor y disparando he hablado muchas veces. Porque no hacen faltan las palabras, se traduce a sentimientos y a ti.

un beso, y me alegro de leerte de nuevo.

Isabel dijo...

Gracias,Candela,creo que lo bueno de la fotografía es que hace que miremos todo con lentitud,con detalle y además nos devuelve satisfacciones insospechadas...
Te dejo un besazo y el deseo de que pases un excelente fin de semana. :-)

Simply blue,llevas razón fotografiar es un monólogo con una misma al principio, pero también nos da la oportunidad de dialogar compartiendo nuestras "palabras silenciosas".
Es curioso,fotografiar es un diálogo tan personal e íntimo que incluso hay personas que no llegan a entender nuestras fotos.
Cosas que pasan,amiga. Es un placer personal y una afición maravillosa.Es lo que importa, que se convierta en voz.
Un gran abrazo y gracias.:-)

Lili dijo...

Yo no tengo paciencia para fotografiar, encontrar el ángulo perfecto, la imagen precisa... Me parece un arte, y admiro a quien lo practica. Tu foto es preciosa, y tu "nadie" deja de serlo.
Un beso

Isabel dijo...

Gracias Lili por tu comentario. La paciencia creo que es necesaria para todo y no hace falta saber demasiado para disfrutar con la fotografía;sobre todo cuando no se pretende hacer una obra de arte,como es mi caso ,por ejemplo.. ;-)
Pero...¡cuánto me hace disfrutar!
:-)Gracias por tus palabras y un besote.

josé dijo...

Qué dulce encanto tienen las fotografías, aunque sean gráficas tristes, a veces, la sensación de pertenecer al momento en que alguien accionó el obturador, tiene una atracción especial, y allí no importan los nombres propios. Comparto en todo el concepto de esta manifestación que amplía los horizontes del alma, saludos.

Isabel dijo...

Me alegra leerte de nuevo por aquí,José; te agradezco tus palabras,especialmente por compartir mi punto de vista también.
Espero que todo te vaya muy bien y aprovecho para desearte lo mejor.
Un fuerte abrazo,amigo.Nos leemos...
:-)

Walden dijo...

Comparto contigo la pasión por la fotografía, las ganas de contar a través de una imagen. Mi historia en ese sentido es muy parecida a la que relatas. Todavía tengo una werlisa, que ahora parece la pariente pobre pero honrada junto a las que comparte habitación y armario.
El contraste eliminando el color enfatiza aún más esa soledad. Viéndola, no obstante, se me ocurre que casi podría haber sido al revés, el "invisible" tendría que haber sido más gris frente a todo lo insustancial que le rodea.

Las cosas sólo se vuelven invisibles cuando nos resultan familiares. Admiro que sigas teniendo la capacidad suficiente para no permitirlo en estos casos.

Un abrazo.

Isabel dijo...

Me alegra compartir afición,Walden.
Es cierto lo que comentas sobre la eliminación del color,podría haber convertido la silueta en protagonista a base de B/N pero mi intención era sacarlo a la luz,al color, a la vida, a nuestra realidad...Que está tan delante que, como bien dices, se vuelve invisible de lo usual que es... A mí lo que me resulta difícil es no verlos...

A ver si me enseñas algunas de tus fotos,porque yo ,aunque no soy experta en absoluto,disfruto siempre con todas porque algo se aprende siempre... :-)
Un abrazote,amigo.

Walden dijo...

Es verdad, esa otra visión me gusta mucho.

Alguna vez he colgado una foto en un post de mi blog. Tengo mejores deseos que resultados, esa es la verdad.

Un beso.