5 de diciembre de 2006

Los rostros amados




" Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendía la verdad vertida en canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad -aunque sea sólo momentáneamente- si contempla al ser querido. "

Viktor Frankl
El hombre en busca de sentido (fragmento)

1 comentario:

Juan Cosaco dijo...

Qué razón tenía Victor. Yo me niego a creer que para darnos cuenta de lo verdaderamente importante en la vida, tenemos que perderlo.
Pero yo añado algo: si es lo más importante, el amor debe ser practicado, pensado, estudiado, mejorado... y qué pocas personas hablan del amor en su día a día...
Confunden el rojo con el rosa.
Salud (y amor)!