2 de septiembre de 2008

Ordenando las ideas

El orden, eso que a todos nos enseñaron la importancia que tiene, vive con nosotros; aparentemente tan cerca o lejos como nos dejemos influir por él.

No tiene sentido sin el caos. Quizás a todos nos ha servido ese mismo caos para valorar, en su justa medida, el orden; sin embargo nada hay que provoque más sensaciones dispares como las diferentes apreciaciones que mantenemos sobre qué es el orden en sí mismo.

Una de las primeras acepciones de la R.A.E lo define como “colocación de las cosas en el lugar que le corresponde”; entonces, me pregunto yo, ¿quién dicta el lugar correcto de las cosas, en verdad?.
El orden, por lo tanto, es tan subjetivo como cada cual quiera organizarse.

Tal vez hay un orden colectivo superior que todos hemos acatado, por entenderlo como no discutible siquiera, es así y pocos se atreven a cambiarlo, la sociedad suele ser intransigente con los cambios de órdenes establecidos; pero en nuestra vida privada, en nuestra casa cada cual decide qué tipo de orden es el que quiere que reine.

Existen personas que sienten una manía compulsiva y extrema por un orden meticuloso y otros ni se encuentran entre su propio caos reinante.

En cambio, hay una clase de personas que se organizan bien dentro de su propio desorden, a veces algo incomprensible para los demás.
Sin embargo, algunos no soportan estar rodeados de un orden estricto, mientras que para otros es imprescindible que haya una buena organización a su alrededor.
¿Por qué reaccionamos de manera tan distinta ante lo que nos rodea?¿Es el orden vital para vivir en equilibrio, o no?
¿Son necesarios ambos, el desorden y la organización, para el ser humano?

Escuché hace algún tiempo una frase al respecto que me resultó interesante, sin que pueda ahora recordar el autor; decía: “el orden es la economía del espacio”.Es ésta una manera muy lógica de definirlo,pues.
Creo, de todas formas, que conviene diferenciar el orden físico del psíquico o mental, aunque no sé hasta qué punto pueden influenciarse mutuamente; pero resulta evidente que no van siempre de la mano. Estoy recordando ahora a uno de los protagonistas de la película “Durmiendo con su enemigo”; para quien no la haya visto era un hombre obsesivamente “maniático” del orden.

Supongo que todos somos un poco ordenados y desordenados a la vez, siempre alguna de estas facetas destaca por encima de las otras; incluso en ocasiones nos sentirnos un poco culpables cuando no somos “cuidadosos”.

Pienso que también puede ser positivo, de vez en cuando, romper un poco los esquemas y transgredir nuestras propias normas; no ser tan intolerantes con el desorden ni tan exigentes para el orden.

Tal vez llevar una vida ordenada, en todos los sentidos, no sea tan fácil y corriente como creemos, incluso tampoco tan necesario tal vez, porque al final siempre algo acaba rompiendo nuestro orden establecido, nuestros esquemas, nuestras reglas.
De todos modos es posible que aún nos quede mucho por aprender para saber cómo ordenar nuestra vida y nuestro entorno; quizás el caos siga siéndonos necesario para que nos demos cuenta de que hay cosas que, todavía, no están en su sitio, en el lugar exacto que les corresponde.

Imagen: Escher

7 comentarios:

dijo...

Coincidencias con tus palabras, o mejor dicho con lo que decís.
Creo que hay ordenes establecidos por la sociedad, sin ello viviríamos en el caos extremo, pero a pesar de ese ordén el desorden está implícito, por eso reglas a cumplir, por eso el derecho los códigos civiles, penales, comerciales, etc, en fin la LEY.
Pero en lo personal es didtinto.
Justamente mi orden en lo material, diríamos mis libros, mis papeles, etc, es un desorden total, pero allí me entiendo.
En mi interior es CAOS, directamente. Trato de ordenar continuamente, ideas, pensamientos, sentires, pero no hay forma, y vivo en el desorden y me siento desordenada.
Mil besos

JuanMa dijo...

Para mí no existe el orden.Sólo una lucha constante por mantener a raya al caos.

(Últimamente ensayo la táctica de hacerme amigo suyo; por ahora los resultados son prometedores).

Besos.

Isabel dijo...

Rox,creo que a todos nos pasa un poco eso,el orden y el desorden se dan un poco la mano;por suerte,nadie es perfecto,amiga.Un besazo y gracias pr tu sinceridad.
:-)

Juanma,confieso que yo tengo ciclos;unas veces me seduce el orden y otras me abruma el caos.De ambos intento salir indemne. ;-)
Besotes,amigo.Gracias.

Emig dijo...

A veces me cuesta traducir la sonrisa de leerte con palabras. Quizás por ello lo que hay en mí a veces son sensaciones sueltas y desordenadas que están ahí, habitan en mí y confirmo que están cuando algo las despierta... entonces, veo el desorden o el orden desde ese nuevo instante y perspectiva. Me gusta el orden pero cuando pienso en él, lo concibo como una forma cambiante, incluso revoltosa; seguramente sea producto de "mi" orden y no de ninguno reconocido en general. También me pregunto cuál es el bueno y a la única conclusión que he llegado es que el que me aporta amor, porque me hace sentir equilibrio, porque me evoca belleza en ese momento o simplemente comodidad, ese es "mi" orden bueno.
Comparo al orden con el desarrollo de una sinfonía... sin él, no habría música "entendible". Entonces, creo que la propia música forma parte de la propia búsqueda y conocimiento de uno mismo y así no solo se encuentra orden, sino situación y espacio real...
De nuevo me siento agradecido. Maravillosa, Isabel.

Isabel dijo...

Emig,gracias porque reflexionas en voz alta y asi todos podemos pensar con tus palabras un poco más.Gracias a ti,amigo, por tu constante amabilidad y aporte.Un beso.:-)

thoti dijo...

.. tener un orden en tu vida, unos pilares que te aportan seguridad, siendo siempre flexibles me parece conveniente.. ahora, en el arte, por ejemplo me encanta ser desordenado para poder crear y experimentar nuevos caminos.. ¿orden para conscientemente desordenar?.. ¡qué se yo!..
.. besitos, amiga..

Isabel dijo...

Creo,Thoti, que al final todos llevamos un poquito de ambas cosas,amigo,pero eso nos hacer ser aún más interesantes,¿verdad?;-)