Es verano…Y su calor se pega al alma como al cuerpo.
Ay chiquillo, desnudo de risas y de ropas, no hay vergüenza para cubrir tu ignorancia.
Qué sol cae de lleno y seca tu futuro de rastrojos…
¿Se te llena acaso el estómago con promesas?
Míralo, tan ausente e inocente…
No te escondas…
Ya eres invisible…
Fragile-Sting by Sting on Grooveshark
Desde mi adolescencia me ha gustado observar el mundo a través de un objetivo, hacer fotos me daba ocasión de poder detener el tiempo y captar momentos para siempre. La atracción que siento por las fotografías me viene desde pequeña; repetidamente pedía a mi madre la caja donde ella guardaba las fotos de familia y me llevaba horas y horas mirándolas… Prestaba atención a quienes eran, cómo vestían o qué estaban haciendo…
Repasaba los rostros, conocidos o no, una y otra vez, como si fuera mi obligación recordar cada uno de sus rasgos; seres de caras tristes o alegres, divertidos o formales, jóvenes o ancianos… Todos ellos empezaron a formar parte de mi mundo, de mi imaginación, mis sueños y mi vida.
Por aquel entonces no era consciente que estaba recopilando parte de mi historia familiar, cada uno de esos personajes llevaba implícita su propia historia personal; algunas de ellas quedaron interrumpidas por la falta de noticias o por su muerte.
Cuando el tamaño de la caja dejó de crecer y empezó a deteriorarse ya contaba yo con edad suficiente para empezar a fotografiar mi propia historia en imágenes. Con mi pequeña Kodak empecé a posar mi vista en todo lo que me rodeaba, familia, amigos, paisajes, detalles…
Mi mundo de repente se había duplicado; yo miraba el mundo, pero el objetivo me mostraba un mundo diferente que no era capaz de ver a simple vista… Esto me llevó a ser más detallista y observadora; me ayudó a acrecentar la sensibilidad y me dio la oportunidad de expresarme de otra forma, sin palabras.
Gracias a eso hoy sigo sintiendo una especial debilidad por las imágenes capturadas, los momentos robados al anonimato del mundo.
El mundo está lleno de “invisibles”, gentes que deambulan alrededor y que nadie se fija en ellos… Las personas somos increíblemente selectivas cuando miramos, nuestra atención nunca capta todo lo que la vista ofrece. Ver no es sinónimo de mirar, y esto último es algo que hacemos bastante poco, especialmente cuando vamos con las prisas que hoy la vida nos impone. Entre mis abundantes fotos, suelen aparecer imágenes de esos invisibles a los que, con mucho acierto, Eduardo Galeano llamó los “nadies”.
Esos “nadies” a los que me acerco con mi objetivo y, de repente, me cuentan su realidad sin palabras. Esa realidad que vemos desde lejos y que pretendemos no conocer…
A menudo pienso que debería mostrarlas y quizás, de este modo, su invisibilidad dejaría de existir para que todos ellos se convirtieran, al menos por una vez, en protagonistas… Yo tan sólo descubro ese fugaz instante de sus vidas que permanece en mi objetivo,pero sé que su realidad sigue lastimosamente invisible para la mayoría...
Another Day In Paradise by Phil Collins on Grooveshark